El mundo del fútbol en Gandia está de luto tras el fallecimiento de Antonio Soldevila, una de las figuras más emblemáticas en la historia del club y del deporte local. Su pérdida ha motivado un programa especial en el que excompañeros, amigos y referentes del equipo han querido rendir homenaje a quien ya es considerado una auténtica leyenda.
Durante el emotivo “Tertulión”, dedicado íntegramente a su figura, se repasó la trayectoria de un futbolista irrepetible, cuya carrera estuvo íntimamente ligada al Club de Fútbol Gandia. Soldevila fue mucho más que un jugador: fue capitán, referente dentro y fuera del campo y símbolo de una de las etapas más brillantes del club, especialmente durante la década de los años 70.
Quienes compartieron vestuario con él coinciden en destacar tanto su calidad futbolística como su dimensión humana. Domingo Pomar, exjugador, lo definió como “una bellísima persona” y recordó cómo su llegada a Gandia estuvo marcada precisamente por un homenaje al propio Soldevila. “Cuando él salió del campo en su despedida, entré yo. Sin él, yo no estaría aquí”, afirmó.
Sobre el terreno de juego, Toni Soldevila brillaba especialmente como líbero, una posición desde la que organizaba el juego defensivo con elegancia y precisión. Juanín Vidal, otro de los históricos del club, lo describió como “la clase personificada”, destacando su capacidad para sacar el balón jugado incluso en campos embarrados, algo poco habitual en la época.
Pepe Melis, que coincidió con él durante varios años, subrayó la seguridad que transmitía al equipo: “Era un jugador completísimo, siempre salía con el balón controlado y sabía exactamente qué hacer en cada momento”. Su polivalencia también quedó patente, ya que en sus inicios llegó a jugar en posiciones más ofensivas.
Más allá de su talento, uno de los aspectos más llamativos de su carrera fue su impecable comportamiento deportivo. Según relató Eduardo Amorós, Soldevila recibió la medalla al mérito deportivo a nivel nacional por no haber sido expulsado nunca de un terreno de juego, un reconocimiento poco común y que refleja su deportividad y respeto.

El programa también rescató imágenes inéditas de partidos de la época, algo excepcional tratándose de fútbol modesto de los años 70. Estas grabaciones permitieron revivir momentos históricos del club, como ascensos, encuentros ante rivales destacados y el multitudinario partido homenaje de 1977, en el que participaron figuras de primer nivel del fútbol español.
El legado de Antonio Soldevila trasciende generaciones. Su figura representa una época en la que el Gandia competía en categorías nacionales y congregaba a miles de aficionados en el estadio. Sin embargo, durante el homenaje también surgió una reflexión compartida: la necesidad de preservar y difundir la historia del club entre los más jóvenes.
En este sentido, se propusieron iniciativas como dedicar espacios del estadio a leyendas del equipo o crear zonas de encuentro para veteranos, con el objetivo de mantener viva la memoria de jugadores que marcaron una época, esto se reflejo con un ejemplo creado con inteligencia artificial.

Antonio Soldevila deja una huella imborrable en el fútbol de Gandia. Su historia, su ejemplo y su legado seguirán siendo parte fundamental de la identidad del club y de la ciudad. Porque recordar a figuras como la suya no solo es un acto de homenaje, sino también una forma de entender el presente y construir el futuro del deporte local.
